Jul 22, 2008

Jul 21, 2008

Josep Pla. El Hombre Insignificante.

Tras meses de someterse tácitamente a los designios médicos sobre su ajado cuerpo, el Hombre Insignificante recibió los resultados en un sobre sellado de la medida de varias radiografías y demás pliegos escritos en jerga quirúrgica, y sin leerlos los escondió bajo el brazo.

El Joven, al ver a su abuelo convertido en la antítesis de un infante curioso, preguntó por la razón, pero no obtuvo respuesta, ni moraleja.

De modo que pasó el tiempo, y andando decidieron sentarse en un banco cualquiera de cualquier parque, como dos personas que entre semana se escaquean de sus obligaciones menos obligatorias, y encuentran en lo cotidiano el lugar donde respirar hondo hasta sentir ese limpio anhelo dentro en sus pulmones.

Y nadie miró el reloj mientras hablaron de un día pretérito cualquiera, en el que el abuelo siendo joven se encontró en el motor de su coche a un gato hecho un ovillo, de como éste le miró más atemorizado que confuso a los ojos, y pegó de repente un brinco, resuelto, arrojándose directo al enlucido de la pared más cercana, una pared que por supuesto ya no existe.

Jul 8, 2008

Time. Memory. Straub. And Huillet.


The boy was too young and did not have patience, or was too lazy to research what happened that day on Europe.

There were only a few images passing by, ideas out of context, two shots, two travelings seeking for something hidden, and ages of time between them. In the end, words taken out from a sort of a modern pamphlet, like if this world was an ancient one. And it is.
Like ever before World was longing for an inner subtle change, an instant pleasure, one that shook his soul until he found out it always was his.
Never before Art worried about the state of the world. But Art is an exception. And this step too. A false step. To an unknown place. Now, a place near Paris, without name, forsaken. A reality redeemed by this small time. A breath of air. The hidden place between two shots,
Straub
Huillet.

Every youngster needs a lesson:

The Ancient Was Now.
These new Ages,
are only Ages without Memory.


Jul 2, 2008

The Convention. After Effi Briest.


fig. 1 - "That tyrannical social element, not concerned with charm or love... or the lapse of time".

He's always talking about himself. All his clauses, all his gestures. You watch him dancing under the dark, established steps, a sudden subtle wink, and he captivates you without spell.

It exists a rule, a label: the Convention.
Then the aim of avoid taking part in the crime, or the attempt to change its name.

The trick:

fig. 2 - "Is not You, God, punishing me. It is he...".

A sort of different levels register.

And the magic:

fig. 3 - "He's small and petty".

fig. 4 - "Everything that's petty is cruel".

fig. 5 - "He taught the child to behave like that".

The irony.

May 28, 2008

RAWS 27MAY

Dibujados en un tren de vuelta a casa.




RAWS 22MAY

Dibujados en un tren de camino a (no recuerdo)



May 16, 2008

Gotta Start Somewhere

Tenemos nuevo abogado, el doctor Bucéfalo.

Por su aspecto recuerda los tiempos en que aún era caballo de Alejandro de Macedonia. De todas formas, el que se haya familiarizado con las circunstancias actuales se percatará de algo. Hace poco, sin embargo, vi en la escalinata a un ujier que, con la mirada experta típica de un pequeño cliente habitual en las carreras de caballos, observaba con admiración al abogado cuando éste, levantando muy alto los muslos, subía escalón a escalón haciendo resonar el mármol a su paso.

En líneas generales el colegio de abogados aprueba la admisión de Bucéfalo. Con asombrosa perspicacia dicen que, dada la estratificación actual de la sociedad, Bucéfalo se halla en una situación compleja, y por ello, así como por su importancia en la historia universal, merece, de todos modos, ser bien acogido. Hoy en día -esto nadie puede negarlo- no hay ningún Alejandro Magno. Más de uno sabe asesinar, es cierto; tampoco falta la habilidad para alcanzar al amigo con la lanza por encima de la mesa del festín, y para muchos Macedonia es ahora, como entonces, demasiado angosta, de modo que maldicen a Filipo, el padre; pero nadie, eso sí, nadie puede comandar un ejército hasta la India. Ya entonces la puertas de la India eran inaccesibles, pero la espada del rey indicaba enhiesta la dirección a seguir. Hoy las puertas han sido trasladadas a un lugar totalmente distinto, más alejado, más elevado; nadie señala la dirección a seguir; muchos portan espadas, sí, mas sólo para blandirlas, y la mirada que pretende seguirlas se extravía en su deseo.

Por eso quizá sea lo mejor, en definitiva, como ha hecho Bucéfalo, enfrascarse en los códigos. Libre, sin que los muslos del jinete opriman sus ijares, a la tranquila luz de una lámpara, lejos del fragor de la batalla de Alejandro, lee y pasa las páginas de nuestros viejos volúmenes.

El Nuevo Abogado (The New Advocate). Franz Kafka.